En Barcelona, el otoño también puede disfrutarse frente al Mediterráneo. Desde hace más de dos décadas, Shôko Barcelona ha construido una propuesta que combina gastronomía, diseño y entretenimiento, en un espacio donde la cocina de inspiración asiática y mediterránea comparte protagonismo con las vistas al mar.
Desde su apertura en 2004, el restaurante se ha convertido en uno de los espacios emblemáticos de la Barceloneta. Su propuesta gastronómica, bajo la dirección del chef Paolo D’Angelo, explora el encuentro entre sabores mediterráneos, asiáticos y nikkei, con una carta que invita a compartir y prolongar la sobremesa.
Sabores para una temporada más pausada

Con la llegada de los meses más frescos, la carta encuentra nuevos matices en platos de sabores más reconfortantes. Entre ellos destaca el solomillo de ternera con foie, parmentier de patatas y salsa bordelesa, una combinación de carácter francés y producto de temporada.
Para quienes prefieren la carne, el chuletón de vaca Angus, madurado durante 20 días y acompañado de pimientos de Padrón, es una de las propuestas de mayor contundencia. También está el entrecot de vaca con patatas rellenas de emulsión de ají amarillo y chimichurri de kimchi, donde la identidad de Shôko aparece en ese juego entre diferentes tradiciones culinarias.
Del mar llega el salmón glaseado con crema de apio nabo tostado, una preparación que incorpora uno de los productos característicos de la temporada.
La parte dulce también tiene un marcado acento otoñal. La mousse de chocolate con caramelo, bizcocho húmedo de cacao, crema de haba tonka y helado de avellana apuesta por sabores profundos; mientras que la torrija de brioche caramelizada con crema de Baileys y helado de canela lleva un clásico a un terreno más indulgente. Otra opción es la tarta de queso brie cremoso con helado de fresa.

Japón con acento mediterráneo
El sushi continúa siendo uno de los pilares de la propuesta. La carta va desde nigiris de atún, salmón, hamachi y gamba, además de sashimi, hasta creaciones propias como el uramaki de aguacate, pepino, wakame y chutney de mango; el de salmón con mango, queso, pistacho y salsa tropical, o el de tartar de ternera con espárragos, foie y teriyaki trufada.
Para quienes buscan una experiencia más completa, el Omakase de 35 piezas reúne una selección de la propuesta japonesa reinterpretada por la cocina de Shôko.
Los arroces también ocupan un lugar importante en la carta, con opciones como el arroz marinero, el de montaña con pollo de corral y verduras, el arroz de mar y montaña y el arroz negro con alioli de lima.
Barcelona después de la mesa
Más que un restaurante frente al mar, Shôko plantea una experiencia que continúa después de la cena. Su terraza, su diseño y su ambiente hacen que la visita pueda extenderse hacia la noche, acompañada por una carta de cócteles de autor.
Cuando las temperaturas bajan y la luz cambia sobre el Mediterráneo, la sala interior cobra protagonismo, mientras que la terraza conserva ese atractivo de cenar junto al mar. Una combinación que permite disfrutar Barcelona desde otra perspectiva y recordar que el otoño también puede ser una buena temporada para salir, descubrir y quedarse un rato más.

