En una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México, ITZU inaugura un nuevo capítulo con la apertura de su restaurante en Prado Sur, consolidando una propuesta que articula lujo, diseño y alta gastronomía bajo una visión profundamente sensorial.
El espacio ha sido concebido como un refugio frente al ritmo urbano. Su arquitectura interior apuesta por una estética minimalista que traduce los códigos japoneses en una atmósfera contemporánea: madera en plafones y mobiliario, muros en tonos terrosos y texturas que aportan calidez, así como una iluminación sutil que evoluciona a lo largo del día. Los grandes ventanales integran el exterior de manera discreta, generando una sensación de apertura sin perder intimidad.
Tradición japonesa con visión contemporánea
La propuesta culinaria, liderada por el chef Ricardo Zepeda Ortiz, mantiene un delicado equilibrio entre la tradición japonesa y una ejecución moderna. Cada platillo destaca por la precisión técnica, la calidad del producto y una estética cuidada al detalle. Más que una comida, el menú propone un recorrido donde el sabor y la presentación dialogan constantemente.
Experiencia inmersiva en cada detalle
Entre los momentos más memorables, el yakimeshi preparado directamente en la mesa introduce un componente performativo que eleva la experiencia, mientras que la coctelería de autor acompaña cada tiempo con una narrativa propia, diseñada para complementar y amplificar los matices de la cocina.
El lujo como experiencia silenciosa
ITZU no solo apuesta por el sabor, sino por una estancia integral. El mobiliario privilegia la amplitud y la comodidad, invitando a una permanencia prolongada donde el lujo se manifiesta de forma silenciosa y precisa. Cada elemento —desde la disposición de las mesas hasta la iluminación en barras y muros— ha sido pensado para construir una experiencia envolvente.
Un nuevo punto de encuentro en Lomas de Chapultepec
Ubicado en Prado Sur 125, ITZU se posiciona como un nuevo destino para quienes buscan una gastronomía japonesa contemporánea en un entorno sofisticado.
Su horario, que abarca desde comidas relajadas hasta cenas que se extienden entrada la noche, lo convierte en un espacio versátil para distintos momentos, siempre bajo una misma premisa: hacer de cada visita un ritual sensorial.


