La colaboración entre Converse y Collina Strada redefine uno de los íconos más reconocibles del streetwear a través de una mirada profundamente personal, creativa y libre. Impulsada por una visión compartida donde la moda funciona como vehículo de autoexpresión, esta alianza marca el inicio de un proyecto de múltiples temporadas que transforma el Chuck 70 en un objeto emocional, casi talismánico.
Collina Strada: creatividad con propósito
Fundada por Hillary Taymour, Collina Strada se ha consolidado como una de las voces más influyentes de la moda contemporánea. Su propuesta se distingue por un enfoque que prioriza la sostenibilidad, el proceso creativo consciente y una narrativa estética que trasciende tendencias. Cada colección es una invitación a explorar la identidad desde lo interno hacia lo externo, celebrando la autenticidad, la individualidad y la libertad de ser.
Una nueva lectura del Chuck 70
En esta nueva colaboración, el Chuck 70 se reimagina con una estética audaz y lúdica. La silueta clásica se transforma mediante texturas inesperadas, aplicaciones de pedrería, detalles ornamentales y una mezcla ecléctica de estampados a cuadros con encajes florales. El resultado es una pieza que rompe con lo convencional y se posiciona en un territorio donde lo artesanal y lo expresivo convergen.

Más allá de su valor estético, cada diseño incorpora charms y elementos decorativos que evocan conceptos de poder, suerte y magia. Estas intervenciones convierten cada par en una extensión de la personalidad de quien los porta, elevando el calzado a un objeto simbólico que acompaña la narrativa individual.
La colección se compone de cuatro versiones del Chuck 70, que exploran distintas combinaciones cromáticas y alturas: desde los modelos Ox en tonos vibrantes y neutros, hasta el XXHi en negro, que enfatiza una silueta más dramática y disruptiva.
De la pasarela a la calle
Las primeras apariciones de esta colaboración tuvieron lugar durante New York Fashion Week en septiembre de 2025 y febrero de 2026, donde Hillary Taymour presentó adelantos de las piezas dentro de sus desfiles. La campaña, protagonizada por Alana Champion, propone una reinterpretación de lo cotidiano a través de escenas que adquieren un carácter extraordinario. Bajo la dirección creativa de Taymour, el concepto fue desarrollado por Thom Bettridge y capturado por el lente de Charlie Engman.


