Con casi 190 años de historia, WOLF 1834 se ha consolidado como una de las casas británicas más emblemáticas en marroquinería, joyeros de lujo y diseño artesanal. Fiel a su legado, la firma presenta la Colección Ballet, una edición limitada de joyeros musicales que rinde homenaje a su primera caja de bailarina giratoria, creada por Philipp Wolf III en la década de 1950.
Inspirada en los grandes ballets clásicos —La Bella Durmiente, El Lago de los Cisnes y El Cascanueces— esta colección reinterpreta un ícono del diseño desde una mirada contemporánea, donde convergen arte, memoria, música y movimiento. Cada pieza transforma el acto cotidiano de guardar joyas en un ritual sensorial cargado de emoción.

Tres joyeros musicales, un mismo espíritu artesanal
La Colección Ballet de WOLF 1834 está compuesta por tres joyeros únicos, elaborados a mano por los artesanos de la firma. Cada pieza está realizada en chapa de madera de nogal certificada FSC, con incrustaciones de marquetería, herrajes en acabado plateado o dorado y llaves temáticas con el icónico emblema “W”.

En el interior, los joyeros incorporan Ultrasuede tratado con LusterLoc™, una tecnología patentada por WOLF que protege las joyas del deslustre durante años, conservándolas impecables. Como sello distintivo, cada caja incluye dos bailarinas intercambiables, pintadas a mano, con diferentes tonos de piel, reforzando el compromiso de la marca con la inclusión y el detalle artístico.


The Nutcracker celebra la magia del invierno y la nostalgia de la infancia con un espejo interior con forma de diamante y borde festoneado. Su bordado festivo, diseñado por la artista británica Fiona Howard, evoca el espíritu de cuento de hadas del ballet.
Al dar cuerda con la llave dorada en forma de “W”, suena La Danza del Hada de Azúcar de Tchaikovsky, mientras la bailarina gira delicadamente. El forro en Ultrasuede rojo crea un contraste vibrante con la madera de nogal, reforzando su estética navideña y emotiva.
La pieza Swan Lake rinde homenaje a uno de los ballets más icónicos del repertorio universal. Su diseño presenta un gran escenario teatral bordado, también obra de Fiona Howard, acompañado de un espejo festoneado y el interior en Ultrasuede azul evoca la calma del agua y el reflejo de la luna. Al girar la llave plateada con la letra “W”, la bailarina cobra vida al ritmo de El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky.

Y Sleeping Beauty es una oda a la elegancia atemporal. Su madera de nogal, decorada con marquetería en forma de corazón, simboliza lo eterno. En el centro, la bailarina gira al compás del vals de Tchaikovsky frente a un espejo con borde de concha y un paisaje bordado que representa el bosque encantado.
La Colección Ballet de WOLF 1834 no solo celebra el legado de la casa, sino que reafirma su visión de que el verdadero lujo es aquel que protege lo que más valoras.


