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Ni la ciudad, ni las obligaciones y mucho menos el ritmo acelerado en el que vivimos se detienen, más bien son la norma y pocas veces nos damos el permiso de detenernos a pensar en lo esencial: nuestro bienestar. Tomarse un día para relajarse en el Spa Marquis no es un lujo, es una necesidad; un regalo que el cuerpo y la mente agradecen y que se traduce en mayor claridad, energía y equilibrio.

En el corazón de Paseo de la Reforma se encuentra Spa Marquis, un refugio pensado precisamente para ello y de hecho, es el más grande de la Ciudad de México, con más de 1,500 m² dedicados a la relajación y al cuidado integral. Su diseño y servicios invitan a olvidarse del reloj y sumergirse en una experiencia sensorial completa.

Abierto tanto a huéspedes como a público en general, este santuario combina comodidad, tradición y modernidad. Recientemente tuvimos la oportunidad de disfrutar de sus áreas húmedas que abarcan la alberca techada y climatizada del Hotel Marquis Reforma, sauna, vapor y jacuzzis que simplemente se convierten en un mimo junto a la atención de su personal.

El spa cuenta con 10 cabinas privadas, áreas separadas para ellas y ellos, aunque ciertos días de la semana se puede vivir la experiencia junto a tu pareja. Una de sus propuestas más atractivas es su Day Pass, que incluye un masaje mexicano de 50 minutos, acceso a todas las instalaciones, gimnasio, toallas, amenidades y estacionamiento de cortesía.

Durante tres horas podrás desconectarte del mundo exterior y reconectar contigo mismo sin importar la temporada. Algo que también distingue al Spa Marquis es su fusión entre técnicas contemporáneas y rituales de bienestar inspirados en la tradición mexicana. Entre ellos destacan el Ritual de Cacao, que inspirado en prácticas ancestrales indígenas aprovecha las propiedades antioxidantes y energizantes de este ingrediente para una exfoliación y envoltura de chocolate, seguida de un masaje mexicano de 50 minutos que deja la piel renovada.

Otro de los imperdibles es el Baño Pachamama, un viaje de desintoxicación y reconexión a través de hierbas tradicionales como lavanda, romero, árnica, menta y pirul. Tras el baño herbal, continúa con un masaje profundo y finaliza con una revitalizante friega de tequila, ideal para reactivar la energía vital.

Y para quienes buscan complementar la relajación con movimiento, el gimnasio Marquis cuenta con equipo de última generación, área funcional, peso libre, bicicletas de spinning y un domo de luz natural que invita a entrenar en un ambiente renovador. En definitiva, regalarse un día en el Spa Marquis es una inversión en salud física, mental y emocional.

Autor

  • Regina Lázaro

    La chica adecuada en el lugar y momento adecuados. Editora con experiencia en medios digitales e impresos siempre dispuesta a compartir su experiencia y recomendar lo mejor.

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