Con temperaturas extremas previstas para este verano en México, la protección solar se convierte en algo más que una recomendación: es una necesidad. La llamada canícula —ese periodo entre julio y agosto caracterizado por calor intenso y escasez de lluvias— podría durar hasta 40 días y alcanzar más de 40 °C en entidades como Sonora, Jalisco, Michoacán y Chihuahua, según datos del Servicio Meteorológico Nacional.
Pero más allá del bochorno y las noches sin dormir, hay otro impacto menos visible y más preocupante: los altos niveles de radiación UV, que pueden causar desde quemaduras hasta envejecimiento prematuro y daño celular. Por eso, este verano vale la pena revisar qué tipo de protección solar estamos usando, y si realmente es suficiente para las condiciones actuales.
Una rutina solar que sí protege (y se siente bien en la piel)
Entre la amplia oferta en el mercado, hay productos que combinan eficacia con texturas ligeras, algo clave en climas húmedos o calurosos donde muchos protectores se sienten pesados o dejan residuos.
Aquí, tres pasos básicos para una rutina solar efectiva —con opciones desarrolladas especialmente para pieles sensibles, como las de Avène—:
1. Protección facial que no se siente
Avène Solar Fluido Ultra-Mat Oil Control FPS 50+
Este fluido ultraligero es ideal para pieles mixtas a grasas. Controla el brillo por hasta 12 horas y se absorbe rápidamente sin dejar residuos blancos ni sensación pegajosa. Además de proteger contra rayos UVA y UVB, contiene el filtro patentado TriAsorB, que también bloquea la luz azul (HEV), cada vez más asociada con el daño oxidativo.

2. Protección corporal que no interfiere con tu ropa ni tu día

Avène Spray Solar FPS 50+
Un clásico confiable para proteger el cuerpo sin complicaciones. Su textura es 100% invisible y tiene un acabado seco al tacto. Es resistente al sudor y apto para todos los fototipos. Perfecto para usar tanto en la ciudad como en la playa o durante actividades al aire libre.
3. Refrescar, calmar y cuidar

Avène Agua Termal en Spray
Este spray de agua termal con propiedades calmantes y antiinflamatorias se ha convertido en un imprescindible para pieles reactivas o sobreexpuestas al sol. Refresca de inmediato, reduce la irritación, y ayuda a calmar el enrojecimiento, ardor o comezón. Su temperatura puede llegar a los -2 °C al aplicarse, lo que la hace ideal para tenerla a la mano durante el día.
¿Cuánto es suficiente?
Aplicar protector solar una sola vez al día no es suficiente, especialmente si sudas, nadas o pasas horas bajo el sol. Los dermatólogos recomiendan reaplicar cada 2 a 3 horas y no escatimar en cantidad. Tampoco hay que olvidar las zonas “olvidadas” como cuello, orejas, dorso de las manos y empeines.


